Amor en él…
Llegó cuando mis lágrimas
abrían mi corazón cada noche y dejaban ver lo vacío de ese recinto que latía
solo por verme llorar entre tanta soledad. Su brisa despeina mis silencios y me hace creer que esta mujer
es más que piel, más que silueta borrada por la nostalgia.
Su tristeza se volvió mi
razón de vivir, porque es mi dulce desafío atravesar sus mares, sus fronteras,
sus barreras, sus fortalezas de piel, solo para verlo sonreír, solo para ser
testigo de sus ojos tristes que miran hacia mi horizonte, hacia mi lejanía,
hacia mis montañas y mis paisajes.
A penas puedo recordar
cuando mis amaneceres se rompían haciendo estragos mis muchos escombros de mi
alma caída, pero como un sol repentino y cálido, su voz llegó para abrazar mi
cielo y mi lluvia que junto a su lluvia, el amor nos hace llover, para que el
cielo llore de envidia y de celos.
Y se me estremece las
entrañas cuando la música de su garganta me hace canción de primavera al
susurrarme “Mi Amor” tanto en mi piel como en mis grietas; y son ellas las que
insisten en que cada día me olvide de mí, para vivirlo, porque con un ser
tan maravilloso ¿QUIÉN QUIERE AMARSE A SI MISMO, SI SE PUEDE AMARLO A ÉL?
Escribirle hoy y ver como
mis letras me descifran sonrojados sentimientos que aprisionan mis manos, mis
dedos y hacen desahogar una página en blanco que solo derrama la tinta de sus
besos desbordados por la orilla de mi alma y que mueran en la playa de sus
caricias que cobijan mis deseos excitando mi marea.
Su deseo, es ímpetu que
aquieta mis escombros, silencia los pedazos fragmentados de mis cicatrices,
mientras que se me desangra el corazón a latidos y la respiración a suspiros. Y
es que todo su cuerpo huele a amanecer, hasta su nostalgia aromatiza mis adentros
y se vuelve olor de madrugada bañada en la brisa de su pelo.
No sé cuando el tiempo se
apiadó de mí y me lo entregó en mis manos, mientras él me aceptaba con sus
brazos abiertos; no lo sé, solo sé que si cierro mis brazos es para que él se
escape hacia dentro y salga hacia mí.
Te tatuaste en mi
existencia y en mi muerte y tal vez nunca quiera borrarte y si algún día te
borro es porque en tus brazos me encuentro, en tu piel me desvanezco y en tus
silencios soy eco.
Para él; por él y con él. H.a.v.t