miércoles, 23 de marzo de 2022

ÉL

 

Él, 

ala de viento

recién remendada

en el interior de mi dolor,

con un pasado goteando

penumbras solapadas,

como si el presente

no volteara a mirar atrás.


Envuelto entre mis ruidos

llevando a cuestas

su música,

que no arrastra abriles,

pero enarbola

los más bellos quizás,

dentro del intento de ser,


Él,

sangre dentro de la sangre,

que de tanto rojo-corazón,

es pálpito-vendaval

sosteniendo un cielo más allá del cielo. 

domingo, 20 de marzo de 2022

CASSANDRA Y DOS CAJETILLAS DE CIGARRILLOS


Y escribes mi nombre en pasado, como quien enumera sus nostalgias con cada día de luna, porque el sol no sale en las nostalgias, y la arena de tu reloj roto por el ayer, pertenece a cielos de playa, calor y sal malagueña. 

La nostalgia, en cambio, es gris y fría (eso es lo que dice la lluvia), aunque tiene dignidad y se enorgullece de su elegante soledad. He ahí, el porque soy, más de otoños que de veranos. 

A pesar de eso, me encanta como fumas tus cigarrillos, bueno, en mi imaginación... 

Paso las noches pensando como abres tu dedo índice y del medio como una adolescente que abre su sexo a su primer amor, y pones el cigarrillo en medio y  absorbes lentamente y con placer ansioso, su esencia, como si quisieras sacar de él, el alma que una vez te perteneció, pero que se terminó yendo con ella (Cassandra), la de tus recuerdos blancos que hablan en un idioma de potencia mundial y que los sigues traduciendo cada domingo, en tus poemas tristes. 

Ahhhh y luego, luego expulsas el humo por tu boca roja y experimentada con un sigilo de gato, como si tuvieras el tiempo de 7 vidas, de 72 demonios. 

Lo que no sabes, es que ese humo, me alcanza a tocar, me roza la boca y mi soledad de una manera tan sutil y anesteciante, que desearía fumar(te) como tú lo haces. 
Pero no estamos hablando de mí, sino de ti y tu manía de gato que escribe poesía con su cigarrillo. 
 
Me di cuenta, además, que también conjugas mi nombre en pasado, como si mi rostro fuera un verbo estático atrapado en una fotografía en blanco y negro y en la cual, salgo muy seria para que no me vean la cicatriz y no crean que la oculto con una mediocre sonrisa.

Tal vez si me llamara Cassandra, fumara dos cajetillas diarias como diva de Hollywood, mi reloj no fuera de nostalgia, sino de arena y mi escote no lloviera lluvia, sino palidez voluminosa, no te tendría tan lejos, con tantas millonadas de estrellas a distancia. 

Quizás fumaríamos juntos la lascivia de un hogar, el hogar de tenernos, en la terraza de cualquier amanecer con una copa de vino, yo sintiendo que eres mi cigarrillo ardiente entre mis piernas y tú, expulsando tus deseos candentes en mi boca como poesía en bigotes de gato en celo, que ronronea orgasmos húmedos de amor. 

Solo que... Mi pelo no es rojo, mis bragas no son negras, son de otoño, no me llamo Cassandra y lo más triste, no fumo... 

Sólo tengo una nostalgia en el pecho que cubre mi escote con lluvia, pero que todos los días escribe y conjuga con ilusión ingenua, tu nombre con mi verbo dentro de un imposible, llamado, vida contigo. 



lunes, 14 de marzo de 2022

HISTORIA DE UNA TARDE TRISTE SIN CAFÉ

Ella suspira la canción de la tarde,

con tanta paciencia,

que la soledad mientras toma el café,

se embelesa.


Pasea entre silencios,

pisando el frío

de algunos callejones sin salida

que no le permitieron recorrer su destino.


Mira con un poco de tristeza

la luz tenue

que atravieza la rendija

de ese profundo respiro

que evita salir como lamento,

pero que enreda su pelo con recelo.


Ella termina de urgar

con su mirada, el vacío,

y este ya, libre de ojos entrometidos,

comienza a lloverse.

Y ahora, la soledad se ha acabado todo el café,

el asombro se perdió en algún cristal opacado por la vida,

la tristeza alisó su pelo,

la paciencia olvidó su recato,

y la luz tenue, ahora brilla,

en una gota salada

que se derrumba por su mejilla,

tan dolorosamente,

que el mar quiere volverse dulce.

 

EN LOS DOMINIOS DEL VIENTO


La lluvia ve

lo que el cielo solo puede imaginar, 

como el adjetivo poco preciso

para tus manos,

en los dominios del viento 

descansan

en guerra fría

los algún día

prometidos a la vida. 


Grutas recónditas

hablan entre ellas

aquello de lo que no se debe enterar, 

la niebla, 

ignorante como el cielo. 

no sabe lo que encubre, 

en los dominios del viento, 

lo fugaz, lo inane

del vocablo

está siempre de parte del abismo, 

en los dominios del vie... 


sábado, 12 de marzo de 2022

CLAVELES MUERTOS

 

Me pesa el cuello y la serenidad

de llevar tres claveles muertos:


Uno, 

por mis vértigos

que desequilibran la balanza

hacia el lado de tu imparcial sigilo,

el cual, veo en todos los gatos 

de mis tejados baldíos.


Otro, 

por tu lluvia,

escurridiza como la ausencia

que no se toca.

Solo termino como niña acostumbrada

ha chocar siempre con el fondo de piel

de mis manos vacías.


El último y más marchito,

le hace falta un pétalo pardo,

que se quedó deshojando tus inviernos

en lo más recóndito de la pálida tarde,

donde te vi la vez primera,

rompiendo recuerdos enlutados

mientras fumabas un cigarrillo blanco.

 










lunes, 7 de marzo de 2022

HANNA, QUERIDA


¿Se puede envidiar a un muerto?


Yo sí lo hago.


A un muerto por su vida vivida. Porque aunque estoy viva, no he vivido ni la mitad de tu muerte, Hanna, querida.


A veces lo leo (la verdad es que, ¡joder! , me paso todas las putas horas de mi vida, no vivida, leyéndolo) y no te imaginas que hermoso es, descifrar tu presencia al final de absolutamente todos sus escritos, esa estela de tu ausencia que se autosabotea en un suspiro, el mío, al pronunciar el punto final con mi acento. 


Y es que estás en todos, Hanna, querida, no hay excepción, sobre todo, en los que se menciona al gato maúllando su nostalgia, convertida en el humo de mil cigarros fumados y que la mayoría de veces, se plasman en dedo y teclado, lo que termina nominado y ganador de la más valerosa denominación: "Mi escritor favorito".

 

¡Y claro que te envidio, Hanna, querida!, como no hacerlo, si lo viviste, lo tuviste y lo tienes incluso ahora, cuando tu reino es de nubes aladas, en donde no existe el hambre, ni el miedo.


Pero, yo, en cambio, sigo aquí, muriendo en vida más que viviendo, espiando a un gato que fuma tu melena de Cassandra, que se hace un dedo en honor a tu cintura y que brinda con tus piernas largas, cada vez que pasea de cuerpo por Madrid y de mente y alma por Málaga. 


Hanna, querida, ¿Lo podré acariciar alguna vez?, ¿Me darás tu autorización para calmarle su dolor?, ¿tendré tu bendición, para vivirlo mientras yo resucitó en él...? 


Creí que tal vez tú, Hanna, querida, tenías todas las respuestas. 

No te preocupes por la forma en que te comunicas conmigo, recuerda que lo leo a él, todas las putas horas de mi vida no vivida, quien sabe, en alguno de sus poemas encontraré tus respuestas, Hanna, querida. 


martes, 1 de marzo de 2022

AL OTRO LADO


El último latido

de atardecer,

te lleva de mí,

hacia el otro lado

de la cicatriz,

bosque espeso y oscuro

con demasiados espejos,

donde me pierdo

en mí,

de mí.


Y sé que lo atraviezo

para buscarte,

porque ese moribundo

latido, sangre

se reencarna

en presentimiento, anhelo,

donde duelo,

y cuando duelo, 

me deshojo en trozos de ausencia. 


Y en ese ausentarme de mí,

reapareces,

como dos alas

con llanto,

con rebeldía

brotando sobre la espalda

de mi cansancio.

DESHABITADA

 Me habito

en esta ciudad

deshabitada de ensueños.

Solo logro ocupar,

un eco de olvido

que interpreta a su conveniencia

el silencio de una lágrima.

Y me roza,

y me hace recordar

lo sútil de la memoria.

 Y no logro responderle...

Únicamente palpo lo que soy,

un simple olvido

de alguien que recuerda.



LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...