A TI, QUE AÚN LLORAS
Las
alas del pájaro
en el
agonizante cielo,
se deshojan
como
ángeles
caídos.
Le
pido a la duda
que me
deje quedar
que con
la fragilidad
sí
se sabe llorar.
La espera
devasta,
la luna
aletarga,
el
abismo desgasta.
Pero
la niña insiste, insiste e insiste
en salvar
al viento,
y hace
una escalera
con todo su
miedo.
Subo
ignorando que la sangre no vuela,
aunque
se tenga alas de primavera.
Me
tengo que ir,
quitarme
de encima las ansias.
El
aleteo se precipita,
el
cielo lastima,
la mariposa
se pulveriza...
Al
fin se abre la jaula,
Y yo solo palpo, el
asfalto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario