lunes, 29 de mayo de 2017


A TI, QUE AÚN LLORAS

Las alas del pájaro
en el agonizante cielo,
se deshojan como
ángeles caídos.

Le pido a la duda
que me deje quedar
que con la fragilidad
sí se sabe llorar.

La espera devasta,
la luna aletarga,
el abismo desgasta.

Pero la niña insiste, insiste e insiste
en salvar al viento,
y hace una escalera
con todo su miedo.

Subo ignorando que la sangre no vuela,
aunque se tenga alas de primavera.
Me tengo que ir,
quitarme de encima las ansias.

El aleteo se precipita,
el cielo lastima,
la mariposa se pulveriza...



Al fin se abre la jaula,
Y yo solo palpo, el asfalto.

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