Los pájaros en mi cabeza derraman heridas. Tomo sus plumas y me estanco, escribiendo. Te invito a curar conmigo.
martes, 8 de septiembre de 2015
Cenizas de un puente no cruzado.
Se me hace mentira hasta la realidad
y mis lluvias cansadas
también quieren columpiarse sobre la verdad.
Ya no tengo lágrimas donde más caer,
ni batallas que librar,
porque todo lo que he perdido
me acompaña en la soledad ganada.
Solía acomodarme entre mi caos,
y ahora es como si me quedara pequeña la vida,
y no me alcanzara para llenarme los brazos de sonrisas.
Y tú estás ahí, es verdad; mi verdad,
pero me parece mentira que desde tan lejos
puedas tocar las profundas fibras de mi disimulo
el cual trata de fingir que me es posible nuestros tiempos acercar.
Me duelen las ganas de sonreír,
pero más me arden los deseos de acurrucarte entre mis hechos
y no poder ver el fuego, pero sí las cenizas
de un puente que quizás nunca podremos cruzar.
domingo, 7 de junio de 2015
ORGASMOS REMENDADOS
PORQUE EN TODAS MIS VECES SIEMPRE
FUISTE MI PRIMER VEZ; ÚNICA
Ese nudo en la garganta que hace
amarrarme a un abrazo, a mi abrazo descosido por unas manos que no hacen más
que soltar lo que con fuerza aprietan mis dientes cuando ya no puedo respirar,
ese nudo, aún me aferra a unos labios sin orgasmos que mojar.
Porque intento abrirme completa desde el cosquilleo en mi vientre hasta
la calma de unas piernas cerradas que lo único que evitan es ser lastimadas por aquellos orgasmos que parecen heridas abiertas
queriendo latir sus angustias; porque en mi lujuria de tanto escribir también
remiendo esos orgasmos, a los cuales me cuesta sacarlos de las jaulas de mis temores.
Y ahora, las risas de esos gemidos mudos que escuchan a la niña siendo mujer
y a la mujer siendo el bastón de unos sueños cojos que
entre sábanas cocieron redes donde enredada está la realidad, se extinguen, con
cada palpitación que causa el no llorar de placer.
Y es que hoy pretendo desentonar los silencios de mis orgasmos que
tanto sonaron cuando al romperse me pronunciaban su nombre y el mío dejaba de identificarme
al sentir que en su boca no me encontraba como música.
Y es que tal vez hoy pretenda armarme los fragmentos que casan en tu
rompecabezas para que entera, abierta y completa pueda enfrentar mejor mis húmedas
grietas, que solo añoran ser orgasmos remendados en tu hogar de piel.
martes, 21 de abril de 2015
Tengo una máscara ciega, para que mis ojos se acostumbren a la oscuridad de mis corazas,
tengo raíces sin árboles, para que soltarme, me permita recoger mis frutos,
tengo un violín roto, queriendo que lo toquen unas heridas manos,
tengo un mundo esperando a ser semilla para que mis alas la dispersen y el cielo abone mis caídas,
tengo un paisaje que quiere librarse del marco de mis ventanas y descubrir que hay del otro lado de mis desastres,
tengo un lienzo que desea dibujarme en los colores de un abrazo,
tengo un florero que quiso marchitar las espinas que no le dan tregua a mis pétalos,
tengo unas mariposas que revolotean en mis silencios, haciéndole huelga a todas mis pieles,
tengo unas mariposas que revolotean en mis silencios, haciéndole huelga a todas mis pieles,
tengo un sol que me hace invierno y un mar que alimenta mi música.
Porque más vale con las manos vacías, pero el alma repleta,
porque más vale tenerme sin nada, que no tenerme con todo,
porque más vale llenarme de dolor los latidos que tener un hueco por corazón,
porque más vale vaciarme las manos para alcanzarme y atrapar lo que soy, y no lo que no tengo.
miércoles, 25 de marzo de 2015
ATARDECER.
En este atardecer que no es más que el desacelerado bostezo de la noche, donde el viento sopla palabras robadas de hojas murmurantes pertenecientes a aquellos árboles que parecen cantarme un libro de hojas guardadas en un baúl y me recitan promesas aún no salivadas por un cielo que solo anhela llover, ¡yo!, me adentro en mis laberintos que me hacen delatar los silencios.
En el naranja de las nubes, los suspiros se vuelven verbo y toman movimiento en este paralítico silencio, donde quiero entender que aún tengo sueños, cobardías por enfrentar y valentías por descubrir.
Y me sostengo en el aterrizaje forzoso de este atardecer, en el cual volar ya no genera esa emoción y donde caer puede ser la mejor opción, aunque chapuceo en mis pasos como queriendo agitar las ganas que no logran alzar el vuelo.
Ahora es el sol cabizbajo que me mira de reojo como acusándome porque el día terminó y la noche comenzó; me señala juzgándome del porque sigo enmarcada en la ventana de mis intentos y me pregunta con su adiós insistente: ¿Es suficiente la oscuridad para volver a sucederte, a mirarte, a enfrentarte, a vencerte, o necesitas de un nuevo atardecer?
lunes, 16 de febrero de 2015
Quiero escribir...
qué poseo un silencio,
que me remuerde el adentro
y desangra los "te quieros".
No quiero escribir,
quiero que me duela la piel
de tanto anhelar ser,
aunque lo único que se es
es lo que un día se fue...
Quiero escribir en esta oscuridad
el embeleso de mis versos,
que son solo el pretexto
para estancar heridas de mis besos.
No quiero escribir...
y verme borrada en las letras de un papel,
quiero encarnar la rabia
que me estruja la sed
de desear ver lo que siempre
a mi mirada negué.
Quiero escribir
y hacer callar las estrellas,
que no son más que poesía muerta
en la noche enlutada que espera tras mi puerta.
No quiero escribir,
ni enterrarme bajo una aletargada tinta,
prefiero exigirle a la vida
que yo sea mi historia favorita.
Quiero escribir
y no quiero escribir,
quiero escribir
y no quiero escribir.
Qué lo único que quiero
es poder vivir sintiendo
sentir doliendo,
doler amando,
amar renaciendo,
renacer escribiendo.
martes, 16 de diciembre de 2014
Alguien me dijo que nada es para siempre, y yo te digo que estaré por siempre, porque...
Seré la primera gota de lluvia que hará abrir tus brazos y hará apartar tu paraguas para que yo te llueva mientras humedezco tus extraviados pasos.
Seré la última gota de lluvia que querrás contener en tu mano esperando con una sonrisa al cielo, que te escampe los diluvios de adentro.
Seré la última gota de lluvia que querrás contener en tu mano esperando con una sonrisa al cielo, que te escampe los diluvios de adentro.
Seré esa mirada que dejaste en las estrellas, aquella noche que me buscaste dentro de los cráteres de tu luna.
Seré el suspiro que colgaste en el borde de tu taza de café, el cual fue testigo del silencio de tus fríos labios, cuando en tu pensamiento paseaban mis inmortales besos.
Seré el olor que hará vagar a tu memoria hacia momentos inigualables, haciéndote sentir como los recuerdos pueden resucitar en forma de viviencias.
Seré el bostezo de cada mañana que hará salir una lágrima para que inunde las comisuras de tu sonrisa e hidrate así, tus alegrías.
Seré la almohada que te susurre mis sueños, cuando la realidad te despierte y te impida volver a soñarme.
Seré la caricia del viento que haga tu piel erizar y no puedas evitar mirar hacia atrás, con la esperanza puesta en verme llegar.
Seré el pequeño beso que guardaste en tu bolsillo y cuando la soledad te suceda y te sorprenda con las manos vacías; en ese rincón lo encuentres y te haga recordarme con una abundante sonrisa.
Seré el parpadeo cotidiano que te haga ver lo de afuera, para que ames lo que eres por dentro.
Seré el lugar por donde todos los días tallarás con tus pasos, mis huellas, que no harán más que seguir tu sombra como brújula en laberinto destinado.
Seré ese minuto de tiempo que congele la juventud de tu alma, para que el trasncurso desmedido de los años no se avergüence de tanta vida marcada en tus arrugas.
Seré el espejo que refleje tu rostro de paisaje y no necesites abrir ventanas para respirarte, para vivirte más.
Y así, en tu camino de tropiezos, de saltos, de caídas y vuelos, seré el "para siempre" que nunca se apartará, y por siempre estará, incluso en el para siempre de tu final.
domingo, 19 de octubre de 2014
Sonrojada entre tanto pudor, entre tanta mudez
sensual, entre tanto vacío de placer, llegas tú, abarcando mis orgasmos en
suaves sonrisas, recogiendo mi humedad, por donde nadie nunca navegó y si lo
hizo, fue para pisotear mis escarpadas dunas de áridos deseos, pero tú, viéndome
envuelta entre tanta piel desgastada por nulas caricias, me penetras con tu
alma excitada que haciéndome el amor, desordena mis sentidos y ¡qué bonito! es
ser mujer, mientras la niña de mi interior goza entre gemidos lo delirante que
es colisionar con tus ardientes labios, liberando espacios donde antes
habitaban las sombras de mis miedos y hoy en cambio, logran amarte a medida que
tus brazos encadenan mis besos y desentierran del abismo mis alas, mi vuelo, que huele a manos entrelazadas, a cielo de tormenta pero a tormenta de erotismo, en
donde tú me llueves como canción y te rompes como placentero silencio, mientras
recorro sedienta de ti, tus muslos que son el hogar de mi intimidad tan desnuda
de tranquilidad pero que se vuelve un delicioso caos cuando de sentirte se trata.
Porque me has enseñado y he aprendido por tu
desnudo amor a conocer los reflejos de mi carne que se fusionan con los de tu
alma y hacen de cada abrazo un despilfarro de sentires hacíendome olvidar que una
vez fui, latido sin sabor, orgasmo sin gemido y sexo sin amor.
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