ORGASMOS REMENDADOS
PORQUE EN TODAS MIS VECES SIEMPRE
FUISTE MI PRIMER VEZ; ÚNICA
Ese nudo en la garganta que hace
amarrarme a un abrazo, a mi abrazo descosido por unas manos que no hacen más
que soltar lo que con fuerza aprietan mis dientes cuando ya no puedo respirar,
ese nudo, aún me aferra a unos labios sin orgasmos que mojar.
Porque intento abrirme completa desde el cosquilleo en mi vientre hasta
la calma de unas piernas cerradas que lo único que evitan es ser lastimadas por aquellos orgasmos que parecen heridas abiertas
queriendo latir sus angustias; porque en mi lujuria de tanto escribir también
remiendo esos orgasmos, a los cuales me cuesta sacarlos de las jaulas de mis temores.
Y ahora, las risas de esos gemidos mudos que escuchan a la niña siendo mujer
y a la mujer siendo el bastón de unos sueños cojos que
entre sábanas cocieron redes donde enredada está la realidad, se extinguen, con
cada palpitación que causa el no llorar de placer.
Y es que hoy pretendo desentonar los silencios de mis orgasmos que
tanto sonaron cuando al romperse me pronunciaban su nombre y el mío dejaba de identificarme
al sentir que en su boca no me encontraba como música.
Y es que tal vez hoy pretenda armarme los fragmentos que casan en tu
rompecabezas para que entera, abierta y completa pueda enfrentar mejor mis húmedas
grietas, que solo añoran ser orgasmos remendados en tu hogar de piel.
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