Hoy el mar suspiró un
silencio,
un silencio que supo
a tormenta,
a tormenta tierna
pero violenta,
a tormenta enfadada
pero calmada.
Ese silencio me recordó
la mirada de tu
mirada,
que estuvo siempre sumida
en un mar de dudas
saladas y cansadas.
Quise preguntarle a
ese silencio
por tu cabello, por
tu cuerpo
y una ola espumosa me susurró,
“se fue con la
humedad del sol.”
El mar comenzó a
sollozar
y yo con mis lágrimas
pretendía
estancar su imparable caudal,
sin saber que en
realidad,
era mi llanto el que
quería consolar.
escucho su silencio
suspirar
y pienso en lo mucho
que te pude amar
pero al tú huir al otro lado de mi mar,
preferí morir, y mis
suspiros darlos al mar.
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