AMANECER…
Amanecer, no es más
que la sonrisa agrietada de la noche,
es la carcajada
desvelada de la luna,
es la cicatriz
abierta del alma de una estrella,
que no pudo brillar
en la oscuridad del ayer y que se esconde en la mañana
fingiendo brillar, cuando en realidad lo que brilla es el sol abrasador.
Tú, el amanecer de mi
nostalgia,
el sueño del alba que
no despierta por huir de mi realidad.
Esa silueta de sombras rosadas que se sonrojan por tanta ausencia,
por tanto silencio callado entre lágrimas y sábanas frías.
Tú, la sonrisa
agrietada de mi noche,
cuyos labios se
aferran unos a otros en un abrazo de indiferencia,
y no dejan liberar el
beso ni el “te quiero”
ni tampoco permiten gritar el "te odio".
Tú, la carcajada
desvelada de mi luna,
que una vez alcancé
y que ahora cae del
vacío del cielo como lágrima, como lluvia,
refrescando el
desamor, el olvido y la soledad.
¿Hasta cuando esa lágrima
o esa carcajada enjuagaran mis ojos?
Tú, la cicatriz
abierta de mi estrella fugaz,
Tan fugaz como tus
caricias,
que en mi amanecer
son rasguños de adioses sin tregua,
son dagas afiladas
cortando lo que ya está herido,
cuya sangre se vuelve
el veneno, el licor de mi fatigada piel.
Tú y solo tú, el que
amanece en mis oscuridades,
amanece en mis
tardes, amanece en mis vicios
y es amanecer sin
fin,
aún después del
anochecer de mi vida; mi muerte.
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