Descoses viejos poemas
como si las nostalgias tuvieran edad.
Los abres como una cajita de música
que muestran las polillas danzar.
Anhelando que ellas hubiesen roído
mi incomprendida tempestad.
Lo que sientes hoy
lo disfrazas con lo que sentiste ayer.
Ayeres donde no existo,
presentes donde suelo doler,
futuro donde no seré,
porque no me rejuveneces en tu ser.
Son tus letras mi vicio con perpetua sed,
pero tus versos claman a la temida dueña.
No se cansan de rimar su ausencia
desempolvando recuerdos de luna llena.
Nunca alcancé a renovarte las heridas,
solo fui, la sombra de una sangre vieja.
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