Todo es mañana,
pensó la herida
al tocar su dolor.
Y el dolor de todos
se hizo mirada
en los párpados
que aún abren
la aurora.
El pasado
nunca es nada,
sintió la lluvia
cuando se escurría
por la mejilla.
Y todo el llanto
del hombre
siendo hombre
fue engendrado
en las entrañas
de un sueño.
El hoy no es tiempo,
es finitud en el
pétalo caído,
pensaba la vida
sin vivir viviendo.
Y toda la muerte,
esa muerte de todos
que no es para mí sola,
descose la cicatriz
que al palpar
su viejo dolor
otra vez vuelve
a ser herida.
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