¿Eras tú o el ego perdonando al silencio?
La esperanza defrauda
a quien espera lo que la realidad calla.
Son tus nuncas los que no me hacen.
Me estrujo cautiva entre tus fríos,
cuando la hoguera con labios de mujer
es la camarada en tu lucha,
y yo soy la que va perdiendo.
¿Eras tú o la soledad como roca absurda aún cayendo?
Dueles tan infinitamente
que hasta la hoja en la que escribo
se rompe en migajas de vicio.
Los barrotes de esta jaula
<manos vacías de un tiempo mejor>
se oxidan de tanto quererse librar
de lo que nunca he tenido.
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