miércoles, 25 de agosto de 2021



Pero aún veo tus fotos antes de dormir.

Tus  ojos me sonríen 

como si no estuviera oscuro,

como si las estrellas 

no supieran de tu ausencia.


Tus fotos me cuentan, 

que esa voz se fue,

que solo tendré tu mirada inmóvil, 

y tu sonrisa estática,

buscando el pasado,

callando silencios.


Y no dejo de mirar tu retrato,

el cual trato de besar con mi esperanza,

pero ya no volverás...


Solo hay una foto en mi realidad,

y una realidad en una foto.

jueves, 6 de junio de 2019


  ORIGAMI

Después de robarle las siluetas a las nubes
y de arrugarse tanto en el extrañar de una palabras
el papel definió sus formas.

Decidió quedarse en las alas moldeables
de una mariposa, que una vez rozaron tus manos,
le dieron vuelo a tus intenciones
y confundieron mis miserias.

Porque como lo fugaz de una mariposa,
tampoco te quedarás en esta crisálida.
Simplemente huirás con tus colores
y yo me quedaré con el árbol que hiciste nido de paso,
mientras te veo volar desde mi caída.







lunes, 20 de mayo de 2019


  


  Lo vacío de mi estrella



Eres del viento.
De las bohemias canciones que se esconden en un bar
 y solo salen cuando los amantes lloran.

Eres del universo.
De las letras que rompe el poeta desilusionado, 
pero que hacen ruido en su suspirar.

Eres del aire.
De los secretos que soporta el mar cuando unos ojos tristes le hacen competencia con sus lágrimas de sal.

Eres de ti.
De tus ires y venires silenciosos,
de tus mareas que nunca vuelven,
de tus olvidos que siempre quedan.

Eres de ti y solo te compartes con tu libertad.
Eres de ti y nunca de alguien,
aunque ese alguien también sea solo de ti.

miércoles, 4 de abril de 2018

Melancolías de acuarela



Me dejé doler por la vida, una muerte a la vez.
Creía estar en calma pero solo era el simulacro de la nada.

Los sueños pintan lo que desdibuja el tiempo, 
los colores de la tristeza son testigos de cómo se descolora la luz de unos días oscuros;
y es que las acuarelas no alcanzan para hacerme notar en estas sombras.

Le pido prestado al paisaje nuevos tonos, nuevos matices, 
pero el solo tiene lluvia que no lava nada, porque nada tampoco hay.

Me dejé doler por la vida una grieta a la vez, 
queriendo restaurar lo de ayer, pero olvidé lo de hoy.

Hasta el cielo se ha quedado sin pinceles de tanto disimular el lienzo vacío, 
el mar también le negó su imaginación, 
y ya no tenemos formas, ya no tenemos nubes claras.

Y es que las acuarelas no alcanzan, aunque se tenga toda el agua de mis lágrimas,
porque no te logro inventar en este boceto de alma.

Me dejé doler por la vida, una herida a la vez, 
y no tenía más acuarelas para que te quedaras a sanar conmigo.

Noche de luciérnagas


Se encienden cómo si las lámparas de una grande ciudad se treparan entre las ramas de una doliente memoria.

Titilan, titilan y titilas invocando lo que dejó de ser, 
armando entre luces ayeres voraces. 

Los veo llevar mensajes en clave de luz, 
te miro hacer silencio cuando ya tu fuego posó el escándalo en mis cenizas.

Remontan días de cuando ser amada, hacía prender luciérnagas 
y la noche lo aplaudía.

Reviven existencias de un bosque en donde era la predilecta de un ángel que donaba sus alas, solo para que las cometas se alzaran y las canciones no lastimaran.

Y Siguen siendo esas gotas de alma que sangro, que incendian mi mente. 
¡Sí!, son mis recuerdos que no hacen más que un insomnio de luces; 
yo solo lo llamo: noche de luciérnagas.

lunes, 15 de enero de 2018

NIÑO AZUL

Niño azul,
niño cielo,
de profundidad oscura,
de mar en calma,

No te vayas, aún me queda primavera,
aún hay lágrimas nítidas,
aún me huyen las estrellas.

Niño lluvia,
niño agua de luna,
de noche marina,
de bosque de dunas,

Quédate, aún no beso
al hombre que quiere llorar,
al niño que no quiere crecer.

No te sueltes, son muchas las cometas ingratas,
no te aísles, son tantas las mareas en calma,
no huyas, son cantidades las alas perdidas,
no alces el vuelo, son infinitas las gaviotas no perdonadas.

Si te quedas, no me alejes,
si me alejas, no te quedes.
Porque mi azul no sabe decir adiós en la cercanía,

y menos abrazarte en la lejanía.

miércoles, 30 de agosto de 2017





Me di cuenta que caminaba descalza por el dolor que causa sobrevivir, evadiendo todo lo que se ha andado en este lugar; lugar que desangra un cielo rojo por ignorar el llanto de un mar de cicatrices, por atreverse a ponerle atención al ruido de una ultrajada ciudad, que no es más que la poca música que puede salir de una herida.

Y he recorrido la misma herida, una y otra vez, desde la profundidad de sus entrañas hasta la sangre desbordada en la orilla de este puerto, que solo espera que la llaga se cierre y la calma ancle.

Y es que he sido mi propia herida, y ella ha sido el lugar, el hogar, mi ventana, desde donde diviso las ruinas de mis recuerdos, el paisaje de lo vivido, las luces de mis miedos y los bosques de mi siguiente ilusión.

Aprendí a estar y a pertenecer a ella sin huir por sus bordes lacerados o por sus acantilados despiadados, porque duelen más los pies de huir que de recorrer el tormento por todas sus cordilleras, porque duele más cortar las raíces, que expandirlas por las calles solitarias del sufrir.

Y sí, en los callejones de una herida, de mi herida, aún hay casas vacías pidiendo perdón, pero bares repletos de culpas con luces de todos los colores, de todos los errores.

Ya no sé cuánto he caminado, solo sé que siempre tengo un puerto dónde tocar antes de irme, y que me conoce mejor que yo; mi herida, mi ciudad.

LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...