Sigue cayendo,
bajo los pliegues del vacío
una corriente de desasosiego.
Y es que viene de ti,
y las manos llenas de nada
cambian su significado
y se envidia las alas del cielo
atadas a su libertad.
Entre la levedad de un soplo
una desidia se acorrala,
y una ventana de no ser horizonte
se confabula con el silencio de no ser;
Y las manos
Y las alas
Y la vida...
Esta vida,
que carcome los momentos
en los cuales pienso nuevamente,
en empuñar mis ojos con fuerza
y soltar lo poco que queda adentro:
este aire que he respirado
y que ahora sale,
delatando las mismas ausencias
enterradas bajo mis párpados.
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