jueves, 24 de febrero de 2022

ÉL, TÚ Y EL HOMBRE DE LAS CERTEZAS

 

Entre canas color oliva

y en una copa de vino española

me sueño tus labios

jugando a la promesa de tenernos...


En un rincón de Madrid 

el gato negro maúlla

un poemario 

donde todos los versos empiezan contigo. 


Una canción de Zenet

ya gastada por mi tímpano 

escucha tu nombre

y te pronuncia como religión, 

como tradición y rito necesario. 


Un cigarro consumido por tus huellas

airea mi humo

que se escapa en el orgasmo de tu boca

y se me vuelve vicio

de tanto gemir tu presencia en la ausencia.


Él, tú y el hombre de certezas

-todos el mismo- 

mitigan mi lluvia

para volverme tormenta

entre tus lunas. 




lunes, 21 de febrero de 2022

MUECA


En esa canción 

atardece y llueve,

caen cristales

irrompibles, 

pero que te rompen

en mil piezas de rompecabezas 

que sólo vuelven a encajar 

si lloras por dentro

y si por fuera, 

tu boca hace esa mueca

que no conoces, 

o evitas conocer. 


-¿Sabías qué por causa de esa mueca,

los payasos se maquillan?-


Pero sin cambiar de tema,

en nuestra canción

cae la noche y llueve. 


 

He morado en el "no" de un imposible,

me he desvanecido en el "sí" de un adiós,

he resucitado y vuelto a caer en un "tal vez",

le he dado la mano a un "mientras",

cuando el reloj se mata por continuar.


Me he perdido en un "por qué" 

con el mapa desubicado de un "no lo sé",

he bostezado en un "después" 

para dejar de no ser en un "ahora".


He sido palabra y dolor del verbo estático,

¡más accionar las alas!

y mejor dejar la palabra, 

en boca del poeta moribundo.

 

Guardo en un enojo

los abrazos dados

entre lágrimas

a mí misma,

y aquellos 

que no me di

se los llevó

la que nunca he sido.


En aquel 

resquicio de piel

que no besaron

me sobra pintalabios,

pero cuelga

un pájaro en su nido,

se alimenta 

de mis palabras mendigas.


De ese hueco

-que nadie menciona-

alumbro implosiones,

destellos de soledades,

en donde solo yo

me hago mujer sola,

y a la vez,

huida cómplice.





sábado, 19 de febrero de 2022

SU NOMBRE ES POEMA


No puedo llamarlo poesía, 

cuando es la lluvia mintiendo por el cielo, 

pero sí, es la vida apuntándome con su reloj, 

mientras me autoflagelo con el minutero.

 

Es la muerte follando al compás 

de una boca soez, que en realidad es una cicatriz. 

Parece ser, la sombra de un miedo, 

Inquieta, 

Vagabundeando por el callejón de la amargura. 


No puedo llamarlo poesía, 

pero se asemeja tanto a un caos de redención estacando fríos desertores,

que debo nombrarlo poema, 

porque amaina látigos intoxicados, 

exilia ardores

y atrae sentires en carne viva, 

haciendo de la poesía sinónimo de existencia. 





He llorado mucho. 

Intuyo con la perspectiva

de un desierto baldío 

que he secado todos

los mares de tus ojos

y que las lagunas mentales 

de mi memoria 

se precipitan 

sobre el surco estrecho 

de tu ceño fruncido,  

inundando hasta los lagrimales 

de mis cráteres hambrientos. 


viernes, 18 de febrero de 2022

JAZZ EBRIO


Hoy conocí 

por la plegaria de una rosa, 

los labios del viento

que se llevan,

aquel jazz sobrio

que alguna vez robó

la cordura de mi pecho. 


Pronuncian la brisa helada

de ese mismo jazz, 

que ahora ebrio, 

retumba sin eco

en un violonchelo olvidado, 

sobre una tragedia

de un abrazo sin abrazar, 

donde los amantes 

se abandonan

en sexo de despedida. 


Callan gritando

los melodramas 

de una sangre en escozor

que compite con la de las olas, 

blanca, espumosa, erosiva, 

desgastando gaviotas

que no cesan de desafiar 

la plegaria del viento 

con el insistente jazz ebrio 

entre las alas. 


LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...