viernes, 18 de febrero de 2022

JAZZ EBRIO


Hoy conocí 

por la plegaria de una rosa, 

los labios del viento

que se llevan,

aquel jazz sobrio

que alguna vez robó

la cordura de mi pecho. 


Pronuncian la brisa helada

de ese mismo jazz, 

que ahora ebrio, 

retumba sin eco

en un violonchelo olvidado, 

sobre una tragedia

de un abrazo sin abrazar, 

donde los amantes 

se abandonan

en sexo de despedida. 


Callan gritando

los melodramas 

de una sangre en escozor

que compite con la de las olas, 

blanca, espumosa, erosiva, 

desgastando gaviotas

que no cesan de desafiar 

la plegaria del viento 

con el insistente jazz ebrio 

entre las alas. 


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