viernes, 11 de febrero de 2022


Flor de hielo. 

Tu rocio,

lágrimas, 

tus espinas

cuerpo en ardor

sepultado 

entre primaveras lastimeras. 

Un deshojo de labios, 

advertencia de huida, 

caída masiva de ruiseñores

que no se debe confundir 

con la lluvia atrapada

en una cajita de música

de un latido... 

Fantasma redundante 

de mi misma, 

sin confundirme 

con mi sombra, 

solo pétalos cristalizados, 

donde crecen

temblores de un reflejo roto. 


domingo, 6 de febrero de 2022

DEBAJO DE TU VERBO


Debajo del relámpago

sin luz

toma filo la vida

no como cristal cortante

sí, como abismo sin fondo, 

como caricia ácida. 


El lienzo se come

al pintor, 

la poesía aún acecha 

mis mejillas sonrojadas, 

mis destierros

más profundos

al sindestino. 


Un respiro

vaga perdido

en la somnolienta 

idea de una soledad pensante, 

disimulos grises

exprimen nubes

expulsando el relámpago 

sin luz 

de aquel silencio olvidado, 

el que está debajo, de tu verbo. 


DOLOR MUNDANO


Escuchando las arrugas

de la vida, 

ellas me cuentan del dolor

y sus múltiples caras, 

con sus ojos de tantas miradas

que los míos no quieren cerrarse

-y aunque quisieran, no pueden-


El dolor que más me gusta

es tu dolor mundano, 

ese que supura de un verso bohemio

fornicando ángeles, 

resucitando demonios. 

Ese verso escrito sobre tu vicio

que sucumbe a la tentación 

de dos piernas largas

con ganas de desnudar la noche, 

esa mujer de rostro triste

que no puede con el peso de su oscuro

pero entre copas vagabundas

se alijera su negro, alucinando

sirenas que se tocan frente al mar somnoliento... 


Y ahí apareces tú, 

cruzando la frontera de tu sexo

al escribir orgasmos 

que te vigilan 

por si cae alguna gota de sudor

en la esquina de la lascivia de esa hoja

que has acariciado tanto, 

que las sirenas ahora

con tacones sensuales caminan 

entre tu entrepierna

cuando tu tinta se hace líquida, 

y se libera de ti... 


Y al final queda un solo escritor

y una aprendiz 

que tiene muy lejos

a su maestro, 

y que le gusta mucho tu dolor mundano. 


  



miércoles, 2 de febrero de 2022

NIÑA


Quisiera ser todas tus mujeres, 

quizá tener el aroma de Hanna

-huelo a claveles marchitos

por tanta soledad blanca-


O tal vez, escribir como Inanna

-mi poesía es boca muda, sorda

sonido con oído sin interés de escuchar, 

sin contagio textual-


Y por qué no, ser tu Almudena

diosa inmortal en tu recuerdo

que ninguna ninfa, ni hada reemplazará.


Pero sólo soy una, Alondra

con muchas faltas terracotas, 

con plumas salpicadas de inutilidad, 

con callos en las ausencias, 

y ampollas en las cobardias. 


Solo soy yo, 

la que te quiere

holiendo a claveles marchitos, 

escribiendo enfermedad, 

recordándote como Moira sin destino, 

pero amándote tanto

que solo soy una niña, 

entre todas tus mujeres. 


IMPUNTUAL


Mi reloj de arena, 

el de adentro, 

el que transita mi sudor

siempre marca la misma hora

en la que llegó tarde, el mar, 

a salvar mi orilla. 


Llegó tarde 

porque se quedó a escuchar 

todas las canciones 

que laten en la herida, 

bebiendo de mi sangre, 

embriagándose de mis nostalgias.


Bohemio, 

recorrió mis orgasmos

encontrando guitarras andaluzas

imposibles de amar. 


Se alojó en mis lágrimas 

evocando un frío de mirada triste

incapaz de desear. 


Se resguardó de mi risa

en una mentira hermosa

solo con el interés 

de dejarme vacía. 


Por último, 

fue turista extraño

en mis latidos platónicos, 

soltando polvos de estrellas fugaces

que hacen estornudar a esta tonta poesía. 


(...)


El mar llegó tarde, 

o quizás, 

mi reloj se atrasó para vivir, 

o se adelantó para doler, 

marcando siempre, 

la misma hora. 



Se le cayeron las alas

a mi hada

con ellas se hidratan

las lágrimas del cielo. 

-y mi océano espeso- 


Un reproche de libélulas 

grita la libertad osada

en un cementerio de vida

que son mis párpados 

cuando se abren a tu azulejo. 


Y mis ojos resucitan

pájaros de nieve

una expulsión

de mariposas quebradas

es mi hada, sin sus alas. 


martes, 1 de febrero de 2022

CORTEZA

 Árbol, 

tus raíces te lloran, 

caen como

lluvia,

sangre, 

gota de sal, 

ángeles sin alas. 

La gravedad 

del tiempo, 

de la realidad 

las vence. 


Árbol, 

te inclinas

queriendo consolarlas

-O tal vez, 

para llorar con ellas-

suplicas a tu sombra

que te abrace 

hasta la raíz de sus raíces 

pues la tierra seca 

deforesta bosques 

sin sentir. 


Árbol, 

en el verdor estático 

de una brisa dolorosa

se agita tu corteza

-coraza de barrotes inherentes- 

tan inherentes a tu savia

pero el candado no se abre 

ni siquiera cayéndose

todas las hojas 

de lo árido, 

de lo inerte 

que te aprisiona, 

que estrangula, 

nuestra espesura. 



LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...