miércoles, 2 de febrero de 2022

IMPUNTUAL


Mi reloj de arena, 

el de adentro, 

el que transita mi sudor

siempre marca la misma hora

en la que llegó tarde, el mar, 

a salvar mi orilla. 


Llegó tarde 

porque se quedó a escuchar 

todas las canciones 

que laten en la herida, 

bebiendo de mi sangre, 

embriagándose de mis nostalgias.


Bohemio, 

recorrió mis orgasmos

encontrando guitarras andaluzas

imposibles de amar. 


Se alojó en mis lágrimas 

evocando un frío de mirada triste

incapaz de desear. 


Se resguardó de mi risa

en una mentira hermosa

solo con el interés 

de dejarme vacía. 


Por último, 

fue turista extraño

en mis latidos platónicos, 

soltando polvos de estrellas fugaces

que hacen estornudar a esta tonta poesía. 


(...)


El mar llegó tarde, 

o quizás, 

mi reloj se atrasó para vivir, 

o se adelantó para doler, 

marcando siempre, 

la misma hora. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...