martes, 1 de febrero de 2022

CORTEZA

 Árbol, 

tus raíces te lloran, 

caen como

lluvia,

sangre, 

gota de sal, 

ángeles sin alas. 

La gravedad 

del tiempo, 

de la realidad 

las vence. 


Árbol, 

te inclinas

queriendo consolarlas

-O tal vez, 

para llorar con ellas-

suplicas a tu sombra

que te abrace 

hasta la raíz de sus raíces 

pues la tierra seca 

deforesta bosques 

sin sentir. 


Árbol, 

en el verdor estático 

de una brisa dolorosa

se agita tu corteza

-coraza de barrotes inherentes- 

tan inherentes a tu savia

pero el candado no se abre 

ni siquiera cayéndose

todas las hojas 

de lo árido, 

de lo inerte 

que te aprisiona, 

que estrangula, 

nuestra espesura. 



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