Debajo del relámpago
sin luz
toma filo la vida
no como cristal cortante
sí, como abismo sin fondo,
como caricia ácida.
El lienzo se come
al pintor,
la poesía aún acecha
mis mejillas sonrojadas,
mis destierros
más profundos
al sindestino.
Un respiro
vaga perdido
en la somnolienta
idea de una soledad pensante,
disimulos grises
exprimen nubes
expulsando el relámpago
sin luz
de aquel silencio olvidado,
el que está debajo, de tu verbo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario