miércoles, 7 de diciembre de 2022

 

Infiel a la certeza,

el creer


que el anhelo se pronuncia

en presente


cuando ni siquiera se sabe

si en el pasado

tuvo boca,


y en el futuro 

tendrá manos.


El deseo busca tacto

en lo intangible,


infringe límites,

se desentiende 

de la desesperanza.


Hasta que los barrotes

de lo imposible


encierran la vehemencia

del quizás

dentro de una herida


y solo queda tener que entender

el espejismo cegador

de creer que hacía falta nada

para alcanzarte,


cuando en realidad

lo que se tiene es nada,

porque falta todo,

tu todo.

 

En un guiño de invierno

y con la perspectiva de nuestras verdades

envuelta en la huida más próxima,

se engendra una tormenta,

que seguramente naufragó en tu orilla

y gestó la arena hundida

de nuestras huellas,

por las que sigues avanzando 

hacia mi marea ahogada,

cicatrizando en negro, tal vez, 

la sensibilidad de la primera

lágrima desprendida

que también huye en blanco

por su propia cripta de agua.


Y nos desvastamos por la tormenta,

pero yo sigo flotando como isla,

como si mi materia

buscara otra vez

los pasos fértiles de la tierra,

pero solo hay agua

disuelta en tu barro,

y que hora se convierte

en anegamiento

de nuestras mentiras

ya predichas,

ya (pre)cometidas.


lunes, 21 de noviembre de 2022

NUDO EN LA GARGANTA

 

El sonido de las sombras

en los cuerpos que las proyectan,

el balbuceo constante

al encuentro de mi huella

con tu carne,

ahora se niegan a callar,

recitan,

el fluido del viento

que se ha sentado en tus pupilas

y descifra el idioma de las manos,

pero que aún le cuesta pronunciar

al arrogante dolor valentonado.


¡No frustres este melodioso augurio!,

mi aire en las entrañas

no basta, no alcanza

para arrancar el ingrato, sangrante silencio

de mis mordidos labios.


Porque el nudo en la garganta

ya se lo tragó la aurora

y ahora es el corazón

atado a sus espinas

que intenta decirlo,

pero solo se asoma

una sonrisa tardía,

una mirada cabizbaja

con una retirada en derrota.




EL SECRETO DEL FRÍO

 

Le he dicho algo sobre mí,

al frío,

coraza de seda

estancando sangre ya llorada,

vendaje invernal

que filtra las heridas cerradas con ternura,

y las abiertas aún no contadas

a la espesura de tus cejas.


También he callado tanto de mí,

otorgando golondrinas exiliadas 

a la sed,

que el silencio es cómplice

de la nada exaltada,

por lo poco que sabe el frío,

y lo mucho que ignora la sed.

EVOCACIÓN DE UN MAÑANA

 

Me pierdo...


Y me pierdo 

en el desvivir de un ego de mareas,

donde se ciñe un caos vivo.

Un caos vivo,

ante la migración de agitados ayeres,

resequedad en la mirada,

de tanto pronunciarte con mis ocasos,

dentro de la boca,

como si te tragara a primaveras calladas.


Cicatrices de mar,

ironías de bordes desgastados,

en un sinfín de asimetrías en las sombras,

evocación de tus vapores,

que colocan precipicios bajo mi falda, 

agonizando en amnesia,

cuando cae la última hoja de otoño.


Regreso...


Y regreso, y me espero,

con un latido sangrante

y paisaje lluvioso de fondo,

pero siempre,

con mi propio abrazo abierto.

EL PODER DE UN ABRAZO

 

Sombras,

ese descuido de tactos

tragando tanto dolor.

He ahí,

la magnanimidad 

del último soplo de abrazo,

expresión diáfana en silencio,

estallido febril de huesos,

de cenizas cansadas de sus grises,

pues morir,

ya lo han hecho muchas veces.


Y es que el abrazo sin remordimiento

acobarda, 

Cancerberos de exilios,

falsos acordes de una bella mentira

con la creencia en el para siempre

de una palabra modulada,

pero no accionada.


por eso, por el suplicio insensible,

es ahí, en el místico toque de pieles

cuando el para siempre surreal,

se hace cicatriz de las buenas,

indeleble en las entrañas,

entibiando sangres color olvido

y pálpitos olor a segundas oportunidades. 

MAR

 


Miro el mar,

la vulnerabilidad no pasa inadvertida,

huele a delirio postergado

para un pasado 

que no será un mañana

porque se es necesidad, hoy.


Escucho al mar,

los miedos se hacen mis amigos,

y el acantilado no es espada que defienda.


Huyo por mi mirada al mar,

porque soy yo,

mi única salida de emergencia.

LO QUE NO TIENE RESPUESTA

  La observo su silueta aún refleja la noche su piel blanca pareciera querer borrar lo que un día fue.  La observo su mirada me rebota y las...