Le he dicho algo sobre mí,
al frío,
coraza de seda
estancando sangre ya llorada,
vendaje invernal
que filtra las heridas cerradas con ternura,
y las abiertas aún no contadas
a la espesura de tus cejas.
También he callado tanto de mí,
otorgando golondrinas exiliadas
a la sed,
que el silencio es cómplice
de la nada exaltada,
por lo poco que sabe el frío,
y lo mucho que ignora la sed.
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