martes, 7 de diciembre de 2021

CASA VACÍA

 

Y sigo en esta habitación

que me conoce desde niña

que ha contado todas mis lágrimas

y las colecciona como polvo

debajo de mi desorden llamado, vida.


Recuerda estrictamente

todas las trenzas que desbaraté 

en mi niñez, 

Todos los insultos a las matemáticas

en mi adolescencia, 

Todos los amores platónicos 

en mi juventud, 

-todos esos se quedaron en el poema 

manchado con tinta-

Todas las muertes heridas 

por las que ahora, sigo sobreviviendo. 


Sus paredes me han visto desnuda

cuando no quepo en mi cuerpo

del hastío de un sin abrazo. 

me han visto vestirme 

colocando piel sobre llagas abiertas 

soportando el dolor, el ardor, conmigo. 


Recinto, oráculo 

donde se guardan mis gritos con llanto,

pero nunca con risas. 

-poco he reído, aquí - 

Dimensión conocida 

que se vuelve eco de silencios, 

que insinúa callar, 

pero de tanto hacerlo

se destiñe su sentido de resguardo. 


Si yo cubro mi dolor, 

ella lo cubre con cortinas y edredón. 

si no soporto el resplandor del mi reflejo

ella apaga la luz, prepara la almohada. 


Ella, una guarida

que sé lo mucho que quiere huir de mí, 

pero soy yo, la que no puede

escapar de su espacio 

tan vacío, tan lleno de mí. 


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