lunes, 27 de diciembre de 2021


Madre de un deseo salvador

por el polvo de estrellas 

de tu pecho. 

No soy más, 

una huérfana de ilusiones. 


Sin embargo, 

concibo oleajes ruidosos, 

-poéticos-

que engendran silencios atormentados

y se desahogan, al desangrar, 

alados sueños.


El dolor de parir heridas

me hace progenitora

de un ardor acostumbrado

a un intrépido salto a la vida. 


En la caída, reacciono

como cuando la muerte se asusta 

con el golpe súbito de la vida

y de repente, soy fecunda

en posibilidades. 


Respiro abrazos protectores

que asilan mi oxidado 

instinto de conservación.

 

Me renazco por mis aberturas

primogénita de pájaros 

que no aprenden a planear. 


Ahora soy, 

madre de mis batallas, 

hija de mis victorias, 

mujer de mi renacer diario

entre tu polen de lluvia felina. 


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