domingo, 19 de diciembre de 2021

UNA CIUDAD LLAMADA DISTANCIA


Esta ciudad, donde sobrevivo

me arde en las pupilas, 

quema triunfos

con cenizas de fracasos,

se destruye así misma

entre escombros de nostalgia.


Quisiera una Magerit

y sus brazos velludos y de arte

que aviven esas, estas fogatas

incendiadas de tanto extinguirlas. 


Desearía su París canoso

que relata un paseo pausado

por bulevares desangrados en amores, 

vividos, perdidos, irreemplazables.


No me importaría 

ser (su) amor de Parque, 

con más que otoños caídos, 

con bancas que se vacían en historias

sobre hojas pardas y amarillas. 


Pero a cuenta de todo esto, 

lo único que quiero es una ciudad para dos, 

sin límites en nuestro abrazo, 

donde el himno, la bandera y el escudo

sea siempre, la presencia, esencia y existencia 

dentro y fuera de "un nosotros". 





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