A veces la inspiración no llega, simplemente quiere huir, y es esa huida inspirada, la que hace gritar al poeta, aunque el papel no tenga voz.
Totalmente en blanco,
cuando veo morir las heridas
de lo mucho que dicen,
y el calor no las toma en serio.
Ayer ardieron las palabras,
los libros se derrumbaron
y las letras cayeron
sobre mi torcida sonrisa.
Ojeo flores, aún en sus ramas,
pero lo que sigue cayendo
son unos sueños remendados.
-y no hacen ningún ruido-
Consuelo la pluma
y el pájaro que la perdió
en aquella huida estática
de un cielo móvil de tanto azul.
-Y es que no era cielo, era mar.
¿Y sí era pájaro o era un pez? -
Hoy se me volaron las cenizas
de las hojas de un libro,
como aguas movedizas
que entreveran mis paisajes.
Ya no sé, si es de día,
si es de noche,
invierno o verano,
quizá primavera anímica.
-O si de lo totalmente blanco,
todo es negro-
Se mezclan los arcoiris,
queriendo hallar un matiz.
-Es lo que entiendo-.
Pero a pesar de todo, la tinta seca,
escondida en el tintero,
insiste demencialmente
en un papel totalmente, en blanco.
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