lunes, 14 de marzo de 2022

HISTORIA DE UNA TARDE TRISTE SIN CAFÉ

Ella suspira la canción de la tarde,

con tanta paciencia,

que la soledad mientras toma el café,

se embelesa.


Pasea entre silencios,

pisando el frío

de algunos callejones sin salida

que no le permitieron recorrer su destino.


Mira con un poco de tristeza

la luz tenue

que atravieza la rendija

de ese profundo respiro

que evita salir como lamento,

pero que enreda su pelo con recelo.


Ella termina de urgar

con su mirada, el vacío,

y este ya, libre de ojos entrometidos,

comienza a lloverse.

Y ahora, la soledad se ha acabado todo el café,

el asombro se perdió en algún cristal opacado por la vida,

la tristeza alisó su pelo,

la paciencia olvidó su recato,

y la luz tenue, ahora brilla,

en una gota salada

que se derrumba por su mejilla,

tan dolorosamente,

que el mar quiere volverse dulce.

 

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