Me habito
en esta ciudad
deshabitada de ensueños.
Solo logro ocupar,
un eco de olvido
que interpreta a su conveniencia
el silencio de una lágrima.
Y me roza,
y me hace recordar
lo sútil de la memoria.
Y no logro responderle...
Únicamente palpo lo que soy,
un simple olvido
de alguien que recuerda.
No hay comentarios:
Publicar un comentario