Él,
ala de viento
recién remendada
en el interior de mi dolor,
con un pasado goteando
penumbras solapadas,
como si el presente
no volteara a mirar atrás.
Envuelto entre mis ruidos
llevando a cuestas
su música,
que no arrastra abriles,
pero enarbola
los más bellos quizás,
dentro del intento de ser,
Él,
sangre dentro de la sangre,
que de tanto rojo-corazón,
es pálpito-vendaval
sosteniendo un cielo más allá del cielo.
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