Me pierdo...
Y me pierdo
en el desvivir de un ego de mareas,
donde se ciñe un caos vivo.
Un caos vivo,
ante la migración de agitados ayeres,
resequedad en la mirada,
de tanto pronunciarte con mis ocasos,
dentro de la boca,
como si te tragara a primaveras calladas.
Cicatrices de mar,
ironías de bordes desgastados,
en un sinfín de asimetrías en las sombras,
evocación de tus vapores,
que colocan precipicios bajo mi falda,
agonizando en amnesia,
cuando cae la última hoja de otoño.
Regreso...
Y regreso, y me espero,
con un latido sangrante
y paisaje lluvioso de fondo,
pero siempre,
con mi propio abrazo abierto.
Sensual y melancólico. Gran poema. Abrazo
ResponderEliminar