Obligas a no ver la piedra
con la que se tropieza
por estar desviviendo poesía.
Con las cicatrices bendadas
clamas un riesgo
sin calcular el salto al vacío.
Sin abrir el tercer ojo,
sin despertar el sexto sentido
exiges sacrificio sin tregua.
Pretendes construir confianza
despedazando evidencias
lacerando pruebas del invisible amor.
Te hacías real
escondiendo realidad.
Y fuerzas a bajar la mirada, ante lo que se es.
Sin seguro de vida,
pides morir sin ver al asesino,
continuar a ciegas en la tormenta.
Pero desgarro las costras de mis ojos
para darme cuenta de lo que eres...
Una voz vacía en letras ficticias.
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