Insisto terca en ser yo misma,
con ruido de tormenta
sin valorar tus necesidades.
Retengo con mi huida
esos pasos indefinidos
como muro en la avenida.
Mi niña interior y caprichosa
escarba tu confundido perdón.
Pero no olvides...
El mar también es caprichoso
y en su profundo fondo,
ya no tiene poesía para mí.
Te recordaré como océano calmado.
Ojalá en algún naufragio
me perdones la borrasca.
Te seguiré leyendo
en lado oscuro de tu silencio
en esta soledad merecida.
Soy lluvia inconveniente.
En tu sed, soy veneno,
en tu hambre soy miedo,
en tu tiempo soy destiempo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario