No fuiste nido, solo ave de paso
dejando invierno entre la ausencia.
No muero de frío, ni muero de ti
solo muero de distancia y de mí.
No dejaste otoño, no cayeron esta vez las hojas
pero me quedaron golpes contra el espejo.
Porque solo sigo estando yo,
muriendo solo de lluvia en las pupilas.
Aprendí de ti, lo que no sabía de mí.
Me desnudé de mí y solo era una coraza más.
No fuiste nido, solo ave de paso
que me arropaba con su fugacidad letal.
Y no eres estrella,
solo luz más rápida que el sonido
de mis latidos, que al palpitar en invierno
tú ya florecías en primavera.
No te fuiste, te aislé como nieve
y ahora vuelas sin hacer nido
y ahora te pierdes sin importar el frío
porque siempre fuiste hielo y yo fuego.
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