jueves, 30 de septiembre de 2021

EL ACUSADOR


No puedo reclamar su odio. 

Ese ya lo viste en su escudo, 

y con su espada de juicios 

me hace villana.


Me declara la guerra

con su bandera blanca, 

mientra la tregua se hace lágrima

lacerando mi coraza.


Reclama la victoria

como suya, 

cuando la única suya, 

ha sido mi vida

que entregué toda, en la batalla.


No puedo reclamar su odio

porque ya me odia, 

porque ya pronunció su condena.

Se va y se desahoga con mi error, 

me deja encarcelada en el olvido. 

Me castiga con su martillo de juez,

con su dedo perfecto, hundido en la llaga.        

                                                 

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