Sombras en ruinas engendran demonios,
se hacen llamar estrellas sin brillo,
se les siente alas rasgadas
y una rabia del no deseo, desnudo.
Penumbras alumbran hambres,
distorsiones que ciegan la piel.
Hay residuos miopes de luz.
Noche oscura de los sentidos,
un ojo que no oye,
una tez que no ve,
una boca que no toca, solo gime sin voz.
Concebir el rasguño de la oscuridad,
recibir el dolor negro en el sexo abierto.
Un vientre gélido y una mano temblorosa,
un murmullo de orgasmo muerto,
una vida que empieza con la muerte,
una muerte que no termina con la ausencia.
Falta un sentido
y sobra mucha piel.
Falta una razón
y no queda ninguna excusa...
para volver a caer en la ofuscación
del caos tinieblo de una noche, sin él.
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