A Flora Alejandra Pizarnik
Caen truenos
lluvia de Pizarnik
no es desconocida.
La ha llorado
un libro abierto,
un lápiz seco.
Llega un despertar
con infancia perdida,
con muerte vuelta pájaro,
pero con poesía suicida
para hacerse inmortal.
No bailamos solos
hay cenizas en la tinta
este delirio merece su dolor,
esas páginas no ameritan el exilio,
esos poemas no ameritan despedida,
esta muerte, merece su recuerdo...
Cuando escribir es recordarla
y recordarla es vivirla, escribiendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario