Prefiero dormir
con mis sueños
con los párpados
heridos de par en par.
Y es que la oscuridad
encandila
ojos cerrados,
prismas de nieve,
prioridades remendadas.
Coso mis verdades
con sueños atiborrados
de estrellas astilladas
que despeinan promesas
y encajan
en papel de verso,
en verso de papel
para al fin, morir de escribir
hasta sentirme viva, perdurosa
bostezando relojes de nieve.
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