lunes, 17 de enero de 2022

 

Hay dos máquinas oxidadas en los suburbios del alma:

El corazón que no late

y el reloj que no cesa

 

 

Ruido de máquinas oxidadas,

es la vida misma

 

Sin embeleso marino

no se suavizan las costas

 

Los granitos de arena

maúllan horas abortadas

 

Aceito las máquinas oxidadas;

hay azulejos en tu verdor negado

 

Hay ruido de realidad

en el tic-tac del corazón.

 

Confundo latidos con minutos;

ruido de máquinas oxidadas…

 

Un corazón que marca las horas de un soplo,

un reloj que sangra latidos de un presentimiento.


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