Domingo,
Seis de la tarde
permanente.
El cielo,
se quita sus zapatos,
bosteza golondrinas.
Su pijama aperezada
abriga ocasos,
escupe
ausencias, nostalgias
sobre esta niña
que ya es mujer
pero que teme crecer,
y por eso,
cubre su cansancio
con calcetines
para no tiritar
de tanto cielo,
tan descalzo...
de alas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario