Un porque sí
cuando la vida
teniendo explicación
de tanto morir
no la tiene
Te quiero
¡porque sí, y punto!
con el hambre tajante,
radicalidad en el acento,
certeza en lo infinito
-aunque la mortalidad, solo sea duda-
¡Porque sí, y ya!
corto, sin excusas,
sin rodeos,
en originalidad pura,
a secas
-pero quizás con la humedad de tus labios-
Porque te quiero,
¡y eso es todo!,
aunque es mucho
porque TE AMO
porque sí, y punto.
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