Estancada en un paréntesis
de mutismo,
encerrada en mí misma,
detenida como foto sepia
frente al ventanal de mi mirada,
me veo como pájaro sin retorno a sus alas
y me poso en mis propios barrotes
divisándome los paisajes cansados,
mintíendome sobre una libertad
que no ha desquebrajado
aún, el cristal.
Veo el mismo cielo
sufriendo su azul,
jugando con la gravedad de su nube,
reflejo árboles
soltando con malvado apego
sus hojas vacías, verdes y marrones,
intento salir del marco,
de mi propio molde,
huyo por mis ventanas,
porque a las perspectivas,
a las aberturas,
a los cerrojos
y a las puertas,
se les acabaron las excusas...
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