Últimamente,
la lluvia cae enojada
conmigo,
y es que planeé con gusto
una herida,
sin su ayuda,
desmaquillé mi coraza
con lágrimas,
no de sus ojos.
De algunas nostalgias
para acá,
las estrellas me hacen
huelga,
por apagarles la noche
para que no me pidan
sus deseos,
pues son ellos,
los fugaces.
Hace algunas páginas
en blanco
en las que, salté, obvié
la altanería
de un desamor,
y ahora,
unos puntos suspensivos
se suicidan en
un solo final,
como si no conocieran
lo mordaz de la poesía
y su insistencia en
hacerme sentir.
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