Me balancea el tiempo, la espera,
la esconde bajo estáticos verbos,
el último refugio de la impaciencia,
la juventud senil
que se queda sola,
al borde la insolente lágrima viva.
Sarcástica la sangre.
Grita la llaga.
Me apaga el cigarro, la duda
se mimetiza en los golpeteos de lluvia,
último puerto de un cielo rojo,
el tibio ruido de una poesía olvidada.
Distraído el reproche, cansado.
Bostezan la duda y la espera...
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