Siempre te he querido mucho más,
lo sé, por ese, tu único cabello
que no quiere ser blanco y bello
Y no se eriza al oírme callar.
¡Sí, yo te quiero más!, ruge el mar
y tiembla la muerte en sueño
porque de mi sal eres el dueño,
mientras tu alma lejana está.
En tempestad y en tu viva calma
te he querido, con mis pocas vidas,
con mis muchos males, del fin al alba.
Y después de ti, en frío días,
mi querer volará sin pena vana
pues te amé más, que mi poesía.
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