Escogiste la hora hiriente
atardecer agónico del alma
cuando el recuerdo sin calma
agobia con dolo al doliente
Allá, sobre la nube gris creciente
las ansias de un reloj proclaman
el deceso del tiempo en llamas
y el suspiro en luna demente
Ya no hay latido con la muerte,
pero hay un fantasma temeroso
jugando con el dolor que miente
Después del después sigiloso
la herida deja de ser sangrante
ahora, el nacer será de otro...
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