Hoy no quiero escribir
me siento como un poema llorado
por la decepción de una lágrima sin sal,
un mar sin profundidad,
un silencio sin mirada sucia.
Hoy no es solución la palabra
ni los gestos de aceptación resignada
ni palmadita consoladora
en la espalda que carga su peso,
el peso de un verso
que se ha hecho inmenso
casi de piedra,
para una alma tan pequeña
que el amor y la vida le quedan muy grande.
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